¿qué hubiera pasado sí...?
siempre nos hacemos esta pregunta, a toro pasado, cuando algo ya no tiene vuelta atrás. siempre pensamos que las cosas podrían haber sido muy diferentes, que habría podido dar un giro dramático a nuestra situación vital si hubiera pasado tal o tal cosa. el caso es que no sabremos si estábamos equivocados o no, porque ya nunca se resolverá esta incógnita.
¿qué hubiera pasado si walden dos hubieran tenido éxito? no digo de que lo conozcan los cuatro hipsters que ya tenían las maquetas de no sé qué banda de baltimore antes de que existiera, sino éxito de los que aparecen en letras gordas en los carteles de los festivales, de ésos que tienen chicos fortachones con camisetas negras que cargan, descargan y prueban sonido mientras la banda está en su camerino, digamos, acicalándose. pues parece que ya nunca lo sabremos, porque con su adiós walden dos no deja ya posibilidad de respuesta.
atrás quedan los tiempos en los que teníamos ganas de hacerlo todo a la vez, empezar y reinventarnos, en los que meter casi cien personas en una sala nos parecía ya casi una consagración, en los que tocar en un escenario grande era toda una experiencia religiosa, aunque la masa enfervorecida quisiera ver a otro grupo. atrás queda el día en que parecía que sería complicado reinventarse con un miembro menos tras mi propia salida, y sin embargo editaron otras dos grabaciones elegantes y majestuosas, a mi entender mejores y más maduras, entraron dentro del circuito alternativo madrileño y hasta sonaron en esa radio gurú para cualquier grupo alternativo. una buena historia para la que ha sido una buena banda. hasta hoy.
nunca sabremos si las cosas habrían sido distintas de otro modo, si su final se habría acercado por las mismas razones o si habría sido antes o después por otras, o si no habría tenido final. porque uno se piensa que el éxito ya lo es todo, pero, ¿qué habría quedado de todo lo demás? ¿qué habría quedado de todos esos momentos que eran los realmente importantes? porque yo, al menos, es lo que recuerdo de mi paso por la banda: grandes vivencias, algunas verdaderamente divertidas, experiencias compartidas que nos hicieron crecer como músicos y como personas, en su mayoría positivas, al menos en mi memoria. y estoy seguro de que después también fue así. porque uno de los dos parámetros básicos de walden dos, aparte de la intención creativa, siempre fue esa sensación de ser colegas haciendo música, y no músicos haciéndose colegas.
walden dos cierra su última página, y aunque llevo unos años ya fuera, me sigue dando la misma pena que si siguiera dentro. pero la vida son etapas, y al parecer ésta ya estaba cumplida. ¿tener éxito? quizás en el fondo se ha tenido éxito, porque el éxito no siempre es vender discos, o llenar estadios. probablemente el éxito sea algo más relativo a lo personal. y en ese sentido creo que la trayectoria creativa y humana de walden dos se puede calificar así, de exitosa. otra cosa es que alguien, dentro de veinte años, se acuerde de quiénes eran los walden dos. nosotros, evidentemente, sí nos acordaremos, y creo que lo haremos con una sonrisa franca. al menos, ésa es mi sensación.
con mi espíritu de diógenes, soy de los que piensan que, cuando un proyecto se acaba, realmente no muere, sino que sólo se echa a dormir. aunque quizás nunca despierte ya más, en nuestro interior, seguirá latente, mientras exista en nuestro recuerdo. hasta que el último de los que lo ha conocido termine de olvidarlo. hasta que se diluya, se nos escape, se evapore.
por eso no puedo decir adiós.
dulces sueños, walden dos.
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