jueves, 19 de marzo de 2015

se diluye, se me escapa, se evapora...

¿qué hubiera pasado sí...?

siempre nos hacemos esta pregunta, a toro pasado, cuando algo ya no tiene vuelta atrás. siempre pensamos que las cosas podrían haber sido muy diferentes, que habría podido dar un giro dramático a nuestra situación vital si hubiera pasado tal o tal cosa. el caso es que no sabremos si estábamos equivocados o no, porque ya nunca se resolverá esta incógnita.

¿qué hubiera pasado si walden dos hubieran tenido éxito? no digo de que lo conozcan los cuatro hipsters que ya tenían las maquetas de no sé qué banda de baltimore antes de que existiera, sino éxito de los que aparecen en letras gordas en los carteles de los festivales, de ésos que tienen chicos fortachones con camisetas negras que cargan, descargan y prueban sonido mientras la banda está en su camerino, digamos, acicalándose. pues parece que ya nunca lo sabremos, porque con su adiós walden dos no deja ya posibilidad de respuesta.

atrás quedan los tiempos en los que teníamos ganas de hacerlo todo a la vez, empezar y reinventarnos, en los que meter casi cien personas en una sala nos parecía ya casi una consagración, en los que tocar en un escenario grande era toda una experiencia religiosa, aunque la masa enfervorecida quisiera ver a otro grupo. atrás queda el día en que parecía que sería complicado reinventarse con un miembro menos tras mi propia salida, y sin embargo editaron otras dos grabaciones elegantes y majestuosas, a mi entender mejores y más maduras, entraron dentro del circuito alternativo madrileño y hasta sonaron en esa radio gurú para cualquier grupo alternativo. una buena historia para la que ha sido una buena banda. hasta hoy.

nunca sabremos si las cosas habrían sido distintas de otro modo, si su final se habría acercado por las mismas razones o si habría sido antes o después por otras, o si no habría tenido final. porque uno se piensa que el éxito ya lo es todo, pero, ¿qué habría quedado de todo lo demás? ¿qué habría quedado de todos esos momentos que eran los realmente importantes? porque yo, al menos, es lo que recuerdo de mi paso por la banda: grandes vivencias, algunas verdaderamente divertidas, experiencias compartidas que nos hicieron crecer como músicos y como personas, en su mayoría positivas, al menos en mi memoria. y estoy seguro de que después también fue así. porque uno de los dos parámetros básicos de walden dos, aparte de la intención creativa, siempre fue esa sensación de ser colegas haciendo música, y no músicos haciéndose colegas.

walden dos cierra su última página, y aunque llevo unos años ya fuera, me sigue dando la misma pena que si siguiera dentro. pero la vida son etapas, y al parecer ésta ya estaba cumplida. ¿tener éxito? quizás en el fondo se ha tenido éxito, porque el éxito no siempre es vender discos, o llenar estadios. probablemente el éxito sea algo más relativo a lo personal. y en ese sentido creo que la trayectoria creativa y humana de walden dos se puede calificar así, de exitosa. otra cosa es que alguien, dentro de veinte años, se acuerde de quiénes eran los walden dos. nosotros, evidentemente, sí nos acordaremos, y creo que lo haremos con una sonrisa franca. al menos, ésa es mi sensación.

con mi espíritu de diógenes, soy de los que piensan que, cuando un proyecto se acaba, realmente no muere, sino que sólo se echa a dormir. aunque quizás nunca despierte ya más, en nuestro interior, seguirá latente, mientras exista en nuestro recuerdo. hasta que el último de los que lo ha conocido termine de olvidarlo. hasta que se diluya, se nos escape, se evapore.

por eso no puedo decir adiós.

dulces sueños, walden dos.

lunes, 16 de febrero de 2015

el gran tomo

hubo un tiempo en que empecé a componer canciones como desahogo, sólo para mí. y cada vez que mostraba alguna a alguien solía resultar en fracaso, por la razón que fuera, no voy a entrar en eso ahora. evidentemente, esto no me desanimó de seguir escribiendo canciones a cientos, pero sí que me hizo remiso a mostrárselas al mundo, no porque el mundo no estuviera preparado para tan excelsas obras, sino, simplemente, para no pasar malos ratos.

posteriormente sí que tuve alguna aceptación con alguna de ellas, eso empujó algo mi autoestima, pero no lo suficiente como para creer que habría alguien a quien le apeteciese venir a verme tocar canciones, y mucho menos pagar por ellas (menuda locura). descartado el modo cantautor, he ido recalando en bandas, una tras otra, y puedo decir que es bastante curioso el modo en que la creatividad compartida afecta al resultado, cambiándolo absolutamente, la mayoría de las veces mejorándolo. obviamente, este tiempo también trajo consigo unas cuantas canciones, que por ahí andan rondando.

así que el otro día estuve pensando en hacer un gran tomo, algo así como el libro gordo de petete, e imprimirlas, con sus acordes, claro, que uno ya no tiene memoria, y de este modo poder tenerlas disponibles para poder tocarlas en cualquier momento en cualquier lugar. incluso pensé en hacer una especie de ciclo, por épocas, por proyectos, por estilos. y no digo que no haga algún día dicho tomo, pero, al final, cada vez que toco una de esas canciones, sea de 1984 o de 2012, siempre tengo la misma impresión: a quién coños le va a interesar esa cosa.

al final, probablemente, esas canciones queden, como empezaron, sólo para mí. admito que me da un poco de pena, pero en el fondo no son tan buenas. es como las fotos de un viaje de novios: si no es el tuyo, te da un poco igual lo que salga en esas imágenes.

ahora que, si preparo ese tomo, no debería dejarlo cerrado. quién sabe si un día de éstos me da por volver a componer. al fin y al cabo, todo es cuestión de tiempo.