martes, 16 de diciembre de 2014
esas grabaciones
durante cuatro días estuve programando baterías (obviamente, sin casi redobles), grabando bajos, guitarras y segundas voces, mezclando y medio masterizando. todo esto saliendo de trabajar a las ocho de la tarde y acostándome a lo más tardar a la una. calculen, todo un récord. y ahí está el resultado: una auténtica chapuza. eso sí, bastante entrañable.
eso me hace volverme a las primeras grabaciones, que hacíamos por aire, o con doble pletina, o incluso con dos cassettes y por aire para añadir instrumentos. llenas de ruido y miserias, hasta que llegó el fabuloso cuatro pistas; ahí ya empezamos a hacer las cosas un poco - que no mucho - mejor. aún así, el resultado era más o menos satisfactorio para nuestro nivel de ignorancia y manoplismo (dícese del que es tan torpe que parece que lleva siempre manoplas).
pero no fue así para siempre. llegaron los ordenadores, la capacidad de corregir errores, repetir mezclas, copiar y pegar... y ejercitamos algo el oído, he de aceptar - en mi caso, a duras penas. excelentes programas nos permitían conseguir cada vez resultados mejores, y ahora nuestras maquetas se podían escuchar en lugares públicos sin sentir vergüenza ajena por uno mismo. ¿y qué ocurrió con todo esto?
antiguamente grabar era cuestión de un momento, te pones y ya, o unas horas. en la época de "las hadas", grabábamos las maquetas prácticamente a la vez que las tocábamos. ahora todo se hace eterno, miles de cosas que ajustar, y sí, un resultado muchísimo mejor, pero dilatándose cada vez más en duración.
hoy por hoy, grabar se hace más que complicado. sin apenas tiempo para ello, y cuando lo hay siempre surge algo, lo que prometía ser algo rápido se convierte en una tarea faraónica. es cierto, probablemente lo que se consiga sea cien veces mejor que aquello que hacíamos con los cassettes, pero de vez en cuando, bueno, bastante a menudo, me acuerdo de aquellas cintas a las que le daba al record y me ponía a tocar. incluso, en ocasiones, sin haber compuesto antes la canción.
creo que no todos valemos para técnicos de sonido. pero no se preocupen, hay muchas otras cosas para las que no valgo y, sin embargo, termino saliendo del paso. siempre es más divertido para uno mezclar y masterizar una maqueta que montar una cocina o cambiar la rueda al coche.
y qué demonios, mucho más gratificante. sobre todo cuando el final se acerca.
lunes, 7 de julio de 2014
bandas olvidadas
miércoles, 30 de abril de 2014
entretenimiento
evidentemente, también depende de las personas. porque eso que entretiene a unos a otros les resulta irritante. pero ya es otro tema diferente. quedémonos en que el entretenimiento es pasar el rato, sin más.
y ése es el problema de la música, no sé si en todos los países, al menos en éste sí. aquí la música es entretenimiento, y tanto nos da que sea buena o mala, creativa o no, si nos distrae. igual que uno no va al museo a pasar el rato, tampoco se pone a escuchar música con la intención de degustar sus detalles para pasar el rato. digamos que esto de escuchar música con delectación es una cosa cultureta, como ir a una expo o a un recital de poesía, comprarse unos cómics (perdón, novela gráfica) o ver series en v.o., es decir, lo que normalmente consideramos gafapastismo. yo lo admito sin decoro, todas éstas son cosas que a mí me llena hacer, así que podéis empezar a tirarme piedras. en la cabeza no, que soy un intelectual.
así que es lo que hay, no se puede pedir que haya más de lo que a algunos nos gustaría oír, porque no hay mercado para más. siempre habrá más entretenimiento que cultura, porque da más dinero, y en lo que a música se refiere también. y en cine, literatura, y cualquier campo que se le pueda ocurrir a uno. el negocio es el entretenimiento, no la cultura. la cultura es algo que ayuda a uno a crecer, el entretenimiento a olvidarse de sí mismo.
lo genial sería que ambos se uniesen en uno, pero eso es un concepto poco extendido, al menos, en lo que yo conozco. mientras esperamos que eso ocurra, en vano, os dejo como recomendación oír los discos de los chameleons de los 80. también existía el indie en aquella época, aunque era distinto. y eso también es otra historia de culturetas, en este caso de culturetas un poco abueletes, y no viene ahora al caso, que al fin y al cabo estamos aquí para pasar el rato.
menos yo, que soy un cultureta.
lunes, 3 de febrero de 2014
la salida del armario del indie
últimamente parece que está de moda salir del armario del indie y decir "no, si yo no soy indie, yo intento gustar al mayor número de personas". grupos, e incluso algún que otro festival, se apuntan a esta nueva moda. y claro, los que siempre están en la punta de la moda se tiran de los pelos. ¿cómo se puede decir eso? ¿a dónde hemos llegado?
el problema es que parece que ser indie es un estilo, o incluso un destino, cuando en realidad es un medio. nadie que haga música, o pocos y muy concretos, tienen intención de gustar a un poblado de galos irreductibles. sí, principalmente te interesa atraer a la gente que le gusta la misma música que a ti, o el mismo cine, o la misma ropa. pero eso no quiere decir que no desees que tu música le guste a tu primo, a la cajera del supermercado, o al director de tu banco. porque, en realidad, lo que mola es poder dar conciertos, que vayan más de cuatro personas, que la gente te aplauda, y si es posible poder vivir de ello. Ya, si no es mucho pedir, vivir bien y, por qué no, hacer una gira por europa y los estados unidos. ah, no, los indies no quieren eso.
la diferencia entre el "indie" y el "mainstream" es sólo el modo de hacer las cosas, no el resultado. la diferencia es "hago lo que me gusta / intento hacer algo creativo / intento hacer algo digno" o "hago lo que usted me diga con tal de ser famoso y salir en todas las portadas". porque ésa es la diferencia principal entre la independencia y la comercialidad, intentar hacer productos diferentes, creativos, aún a costa de que no salgan nunca adelante, teniendo que autoproducirlos o recurrir a pequeñas productoras, tocando en bares casi vacíos, sin renunciar a tu estilo o tus gustos, defendiendo una apuesta, porque eso es lo que importa, y no lo otro. pero claro, eso no quiere decir que, si tu apuesta funciona, si de repente triunfas, te pongas a llorar por las esquinas. no. el indie consiste en intentar demostrar una y otra vez a la gente que hay algo mejor que lo que escuchan habitualmente, que se puede disfrutar de algo que normalmente no está a la vista por culpa de las radiofórmulas y el terriblemente industrializado imperio de la música. pero no supone, o al menos yo lo creo así, negarse a triunfar. sería idiota construir un mensaje y evitar que llegue al mayor número de gente.
hoy por hoy la mayor parte de los grupos indies que circulan por aquí no viven de su música. ¿les gustaría hacerlo? por supuesto. pero son indies por eso, porque intentan hacer a su manera lo que les llena, y porque poder vivir de la música en este país sólo está al alcance de los superventas. los festivales, las radios alternativas y los nuevos medios de difusión han facilitado un poco el alcance de este olimpo a algunas bandas provenientes del círculo independiente. y yo me alegro por ellos, aunque no tanto como ellos se alegran. aún así, parece que esto sigue siendo una historia de "nosotros o ellos", cuando en realidad la música, como el arte o la literatura, no son eso. son algo que tiene el maravilloso poder de llegar a personas tan diferentes que uno se sorprende cuando se da cuenta. y se nos llena la boca hablando de grupos indies británicos o americanos cuando resulta que allí ya son de masas. hay tanta tontería alrededor de esto, que da hasta pereza tratar de convencer a nadie. allá vuestro indie, que yo me quedo con el mío.
habría que terminar con el uso del término indie como género. musicalmente no tiene sentido, ya que mete en el mismo saco tendencias dispares. por eso mismo, no tiene nada de malo ser indie e intentar gustar al máximo número de gente, siempre que ello no sea a costa de perder la independencia creativa (que, al fin y al cabo, es la esencia de la dichosa palabra). los grupos indies foráneos llenan estadios. y sí, alguno se pasa de indie precisamente por eso, porque puede. hay que haber triunfado mucho para llegar a ese estado.
pero, en el fondo, lo que importa es la música, disfrutar de hacerla o de escucharla. el resto son bobadas que, con un poco de suerte, en unos cuantos años, dejarán de tener importancia.
no es eso lo que perdura. sí las canciones. tengámoslo claro.