martes, 16 de diciembre de 2014

esas grabaciones

creo que fue en el año 2004, aunque no estoy seguro del todo, cuando grabé la maqueta del primer "stormy rooms", del proyecto llamado, por aquel entonces, "goodbye, silver planes". fue algo un poco extraño, tenía esas canciones compuestas en inglés y corregidas por un par de amigas a las que iba a ir a ver en un par de semanas, así que hice una primera grabación con guitarra y voz. a falta de una semana para mi visita, decidí que, vale, las iba a arreglar un poco más. y eso hice.

durante cuatro días estuve programando baterías (obviamente, sin casi redobles), grabando bajos, guitarras y segundas voces, mezclando y medio masterizando. todo esto saliendo de trabajar a las ocho de la tarde y acostándome a lo más tardar a la una. calculen, todo un récord. y ahí está el resultado: una auténtica chapuza. eso sí, bastante entrañable.

eso me hace volverme a las primeras grabaciones, que hacíamos por aire, o con doble pletina, o incluso con dos cassettes y por aire para añadir instrumentos. llenas de ruido y miserias, hasta que llegó el fabuloso cuatro pistas; ahí ya empezamos a hacer las cosas un poco - que no mucho - mejor. aún así, el resultado era más o menos satisfactorio para nuestro nivel de ignorancia y manoplismo (dícese del que es tan torpe que parece que lleva siempre manoplas).

pero no fue así para siempre. llegaron los ordenadores, la capacidad de corregir errores, repetir mezclas, copiar y pegar... y ejercitamos algo el oído, he de aceptar - en mi caso, a duras penas. excelentes programas nos permitían conseguir cada vez resultados mejores, y ahora nuestras maquetas se podían escuchar en lugares públicos sin sentir vergüenza ajena por uno mismo. ¿y qué ocurrió con todo esto?

antiguamente grabar era cuestión de un momento, te pones y ya, o unas horas. en la época de "las hadas", grabábamos las maquetas prácticamente a la vez que las tocábamos. ahora todo se hace eterno, miles de cosas que ajustar, y sí, un resultado muchísimo mejor, pero dilatándose cada vez más en duración.

hoy por hoy, grabar se hace más que complicado. sin apenas tiempo para ello, y cuando lo hay siempre surge algo, lo que prometía ser algo rápido se convierte en una tarea faraónica. es cierto, probablemente lo que se consiga sea cien veces mejor que aquello que hacíamos con los cassettes, pero de vez en cuando, bueno, bastante a menudo, me acuerdo de aquellas cintas a las que le daba al record y me ponía a tocar. incluso, en ocasiones, sin haber compuesto antes la canción.

creo que no todos valemos para técnicos de sonido. pero no se preocupen, hay muchas otras cosas para las que no valgo y, sin embargo, termino saliendo del paso. siempre es más divertido para uno mezclar y masterizar una maqueta que montar una cocina o cambiar la rueda al coche.

y qué demonios, mucho más gratificante. sobre todo cuando el final se acerca.