algunos somos más de hacer balances que otros, y yo, especialmente, más que unos y que otros. de hecho, creo que dedico un diez por ciento de mi tiempo a hacer balances. normal que viva un poco agobiado por el aprovechamiento de cada instante.
pero hay momentos en los que un balance siempre viene bien, y hacer balance sirve, también, para darse cuenta de que lo que haces, o lo que aportas, tiene sentido y valor. ahora, por ejemplo, es un buen momento para hacer balance de estos años transcurridos desde el inicio de walden dos hasta ahora. y sí, como en todo hay claroscuros, pero en este caso gana por abrumadora mayoría el claro.
han sido unos cuantos años en los que, desde el día que nos juntamos a versionar un tema de editors, hasta este reluciente nuevo ep que nos ha resultado más que satisfactorio, hemos evolucionado. hemos crecido, hemos aprendido, y sobre todo hemos disfrutado. hemos tenido momentos grandes, y otros no tanto, anécdotas y recuerdos. pero sobre todo música. música y canciones.
desde el mutante al hombre templado, el camino ha sido bastante fluido y lógico. cada época de los walden ha tenido su sonido, y era el que le correspondía. desde los primeros días un poco más rockeros, pasando por el ruidaco típico de la banda, y desembocando ahora en un sonido más refinado. aún buscando el camino, pero ya cada vez más cerca. probablemente lo más cerca que hemos estado nunca.
quizás lo único que haya que lamentar de todo esto es que no hayamos sabido movernos para tener más repercusión, o no hayamos tenido la suerte necesaria. porque podríamos haber llegado a mucha más gente antes, que seguramente lo habría valorado, y no ha sido así. cierto, son ellos los que se lo han perdido, porque nosotros, al fin y al cabo, aquí lo tenemos, lo hemos disfrutado. pero el espíritu de la música es compartirla, y en eso, la verdad, hasta ahora nos hemos quedado cortos.
pero tampoco es ahora ocasión para tener en cuenta esos detalles. las cosas cambian, y hemos llegado al lugar en el que estamos ahora, una situación diferente. a veces las cosas pasan porque sí, y otras tienen sentido; eso ya lo sabremos a su debido tiempo. lo cierto es que el balance, se mire como se mire, sigue siendo positivo. todos esos recuerdos, esas canciones, esos momentos... eso queda siempre, y estará ahí. quizás no sea la primera vez, pero posiblemente sea de las mejores. maduramos, que eso no siempre es malo.
y, como siempre, al final de cada balance, uno se pregunta sobre el futuro. pero eso es estúpido, porque el futuro ya vendrá. no hace falta que preguntes por él, que ya se sabe el camino.