jueves, 3 de noviembre de 2011

balances

algunos somos más de hacer balances que otros, y yo, especialmente, más que unos y que otros. de hecho, creo que dedico un diez por ciento de mi tiempo a hacer balances. normal que viva un poco agobiado por el aprovechamiento de cada instante.

pero hay momentos en los que un balance siempre viene bien, y hacer balance sirve, también, para darse cuenta de que lo que haces, o lo que aportas, tiene sentido y valor. ahora, por ejemplo, es un buen momento para hacer balance de estos años transcurridos desde el inicio de walden dos hasta ahora. y sí, como en todo hay claroscuros, pero en este caso gana por abrumadora mayoría el claro.

han sido unos cuantos años en los que, desde el día que nos juntamos a versionar un tema de editors, hasta este reluciente nuevo ep que nos ha resultado más que satisfactorio, hemos evolucionado. hemos crecido, hemos aprendido, y sobre todo hemos disfrutado. hemos tenido momentos grandes, y otros no tanto, anécdotas y recuerdos. pero sobre todo música. música y canciones.

desde el mutante al hombre templado, el camino ha sido bastante fluido y lógico. cada época de los walden ha tenido su sonido, y era el que le correspondía. desde los primeros días un poco más rockeros, pasando por el ruidaco típico de la banda, y desembocando ahora en un sonido más refinado. aún buscando el camino, pero ya cada vez más cerca. probablemente lo más cerca que hemos estado nunca.

quizás lo único que haya que lamentar de todo esto es que no hayamos sabido movernos para tener más repercusión, o no hayamos tenido la suerte necesaria. porque podríamos haber llegado a mucha más gente antes, que seguramente lo habría valorado, y no ha sido así. cierto, son ellos los que se lo han perdido, porque nosotros, al fin y al cabo, aquí lo tenemos, lo hemos disfrutado. pero el espíritu de la música es compartirla, y en eso, la verdad, hasta ahora nos hemos quedado cortos.

pero tampoco es ahora ocasión para tener en cuenta esos detalles. las cosas cambian, y hemos llegado al lugar en el que estamos ahora, una situación diferente. a veces las cosas pasan porque sí, y otras tienen sentido; eso ya lo sabremos a su debido tiempo. lo cierto es que el balance, se mire como se mire, sigue siendo positivo. todos esos recuerdos, esas canciones, esos momentos... eso queda siempre, y estará ahí. quizás no sea la primera vez, pero posiblemente sea de las mejores. maduramos, que eso no siempre es malo.

y, como siempre, al final de cada balance, uno se pregunta sobre el futuro. pero eso es estúpido, porque el futuro ya vendrá. no hace falta que preguntes por él, que ya se sabe el camino.

jueves, 11 de agosto de 2011

live music

me gusta la música en directo. es más, es el modo en que más me gusta la música. de un tiempo a esta parte, intento ir al mayor número de conciertos posibles, y es más la música que oigo en directo que la que oigo enlatada en mi reproductor mp3. de hecho, es un propósito de enmienda el intentar oír más música en casa, para conocer, para ampliar espectro, para descubrir nuevas bandas (nuevas para mí, aunque tengan de 0 a n años), para registrar nuevas influencias.

el problema es que la audición de la música en directo no resulta siempre tan satisfactoria como uno desearía.

empezando por los grandes escenarios (que siempre he odiado, no soy precisamente fan de las multitudes). la lejanía de los intérpretes, la sensación de que están pasando miles de cosas que no ves, me deja un poco frío. además, si esto incluye que el sonido en directo de la mayor parte de los grandes escenarios consiste en batería, bajo y voz, sobre una sopa que es todo lo demás, apaga y vámonos. supongo que al aire libre tiene que ser así para que suene medianamente bien, pero yo no vengo a cantar las canciones, vengo a oír los temas arreglados.

por eso prefiero los locales pequeños, más cercanos, más cálidos. sentir al intérprete, ver las evoluciones de toda la banda en directo y no por una pantalla, fijarme en lo que hacen. pero, vaya, esto también es un problema. porque hay salas de concierto de tamaño respetable, que aúnan los males de los grandes escenarios, y suman los males de las salas pequeñas. y las salas pequeñas, que tienen un par de condicionantes muy graves: la acústica y el equipo. la suma de ambos puede hacer que lo que iba a ser una experiencia interesante se quede en una ligera frustración. y teniendo en cuenta, además, que si el equipo no tiene potencia suficiente (y aunque la tenga si hay momentos suaves) se va a oír más al personal charlando que la propia música, puede resultar difícil disfrutar de una buena banda. a mí, al menos, me queda lo que pueda haber aprendido de los que están allí tocando, que eso siempre es un acicate.

a todo esto se puede sumar, por supuesto, que el técnico de sonido sea un inútil o un dejado, o que no comprenda en absoluto al grupo. que pasa más a menudo de lo deseable. siempre he sido de la opinión de que el técnico de sonido debería ser un integrante más del grupo. el quinto beatle, el jugador número 12.

pero, en fin, que siempre hay momentos en que se alinean los planetas y sale el sol por antequera y, de repente, te das cuenta de que has asistido a un momento mágico, a una noche inolvidable. quizás, sólo por eso, merece la pena arriesgarse, pagar la entrada, las consumiciones a precio de tinta de impresora y rogar que, al menos por una vez, acabes diciendo 'por nada del mundo me habría perdido esto'.

intenta hacerlo oyendo tu mp3. seguro que no es lo mismo.

miércoles, 6 de julio de 2011

with a little help from my friends

haced amigos. ése es mi consejo.

y es que es cierto; puedes ser un músico bueno, muy bueno o discreto, y hacer temas geniales o verdaderas basuras. al final, lo que más va a contar es los amigos que tengas. las facilidades para llegar a uno u otro sitio son independientes de tu calidad. eso no quiere decir que por tener amigos, padrinos o padres seas peor músico o peor persona. no. simplemente gran parte del camino está andado.

es verdad, existen los concursos, el 'buzoneo' a discográficas y mánagers y toda esa historia. y sí, puede funcionar, nadie dice que no. pero es mucho más fácil con amigos. es una extrapolación del 'sólo no puedes, con amigos sí'.

hay multitud de ejemplos de esto, y muchos muy conocidos, así que no merece la pena que los cite como ejemplo. y tampoco es algo que nos extrañe, en el fondo nuestra sociedad funciona así. nosotros, y muchos como nosotros, soñamos pensando que alguien nos verá un día tocando u oirá nuestra maqueta y flipará y dirá 'esta banda mola'. puede ser. pero la realidad es que el descubridor de talentos suele estar en su casa esperando a que le llamen sus amigos. o yendo a conciertos de sus amigos. esto es así.

a pesar de ello, merece la pena intentarlo. por cabezonería. por lo que sea. y si hacemos un par de amigos por el camino, pues oye, mucho mejor. pero no pensemos que si, al final, no llegamos a ningún lado, será porque no lo merecemos.

probablemente sea porque no hemos tenido los amigos adecuados en los momentos adecuados. así es este mundo ahora mismo.

viernes, 1 de julio de 2011

un día de éstos me dejo la barba

acabo de terminar el libro (recomendable) de mark oliver everett, 'cosas que los nietos deberían saber', e imagino que, como muchos de los que estamos en este mundillo de la creación, sean canciones (como es el caso), libros, poemas, cuadros o cualquier otra expresión artística, me he sentido en gran parte identificado con él. por supuesto, no en el tema personal, por suerte mi vida ha sido bastante más plácida, pero sí en otros aspectos.

el primero, tiene que ver el modo en que uno se acerca a la creación. es cierto que existe el estereotipo del que monta una banda porque mola, para ligar o simplemente porque sus amigos le invitan. y luego está el caso nuestro, de los que en épocas difíciles de nuestra vida nos refugiamos así. nosotros no hicimos canciones o poemas, hicimos terapia. hablando de nosotros o hablando de cómo nos gustaría que fueran las cosas, y no son. buscando un hueco en un mundo que no comprendemos. la gente que se aproxima así al arte suele tener más cosas que decir, cómo no, si es su propio psicoanálisis. así me identifico con mister e. aunque ni he llegado a tener problemas como los suyos, ni a sumergirme tanto en un solo hobby para ignorar la realidad. pero sí, al menos, a sentirme un poco mejor cuando las cosas no pintaban tan bien.

el otro aspecto es el modo de funcionamiento. de repente quieres hacer un disco, y compulsivamente creas las canciones. y de repente las tienes, y no hay forma de sacarlas. y te frustras, obviamente. en su caso insiste e insiste. en el mío, simplemente, pienso ¿qué hago mal? y las critico hasta la extenuación, y me rindo y quiero cambiar radicalmente de estilo. pero sí coincidimos en la versión revisionista. volver atrás, contemplar viejos temas y pensar, ¿no se merecen una segunda oportunidad? ¿no son acaso una parte importante de mi vida que no merece la pena olvidar?

también comparto con él el que un día te apetezca hacer una cosa y al siguiente otra totalmente distinta. eso explica que haya tonteado desde el rock hasta la electrónica porque, al fin y al cabo, es el medio. y es divertido jugar con el medio. siempre que el medio no te disguste, obviamente.

así que sí, comprendo en gran parte al señor de la barba larga, me gusten sus temas más o menos. porque hay para quien, las canciones, son sólo eso, canciones. para otros son las puertas a través de las que llegamos a otros momentos de nuestra vida. y eso está bien. sobre todo para los que, como yo, tienen memoria más que frágil. o para que los nietos sepan esas cosas que nunca contaste.

lunes, 27 de junio de 2011

más band of horses y menos punsetes

hay veces en que vas a un concierto diciendo 'bueno, esta banda no es mi favorita' y terminas en un estado de satisfacción plena. sí, la música enlatada puede sonar muy bien, perfecta, pero en directo es donde tiene su vida. es donde transmite de verdad cuando los intérpretes son buenos. y muchas veces aun a pesar de impedimentos como el sonido o la instalación.

y recalco el tema 'cuando los intérpretes son buenos'. he de admitir que con el tiempo distingo mejor lo que se oye, y las cosas que suenan mal me chirrían y me sacan del estado de abstracción que requiere disfrutar de la música. después de ver en directo a gente como eels o band of horses, uno se queda ahí, pensando en el nivel que tienen estos músicos. qué bien suenan. qué bien hacen lo que hacen. y cómo consiguen transmitir. hay bandas que viven de la pose, otras directamente son buenos, con pose o sin ella. el nivel exhibido por estas dos bandas, instrumental o vocalístico, está muy por encima del de muchos, sobre todo si hablamos del panorama nacional. hasta tal punto que oír después a tal o tal grupo es como bajar a segunda división. pasar de la música de verdad a la música de juguete.

quizás por eso me gusta ir a conciertos, sobre todo de músicos extranjeros que, en una gran mayoría, suelen tener un buen nivel. te puede gustar o no lo que hacen, quizás nunca te comprarías el disco, pero asistes a un directo y disfrutas, e incluso aprecias. igual en una sala pequeña, en un bar sin amplificación o en un festival. siempre hay matices, momentos. siempre hay sensaciones y detalles. siempre hay algo que aprovechar.

aunque es cierto que unas veces más que otras. por mí, más band of horses y menos punsetes. please.

lunes, 20 de junio de 2011

morning singers

no hay nada como pasarse un fin de semana viendo conciertos aquí y allá. sin duda es un buen modo de invertir tu tiempo. y también de ver, aprender y, por supuesto, disfrutar. es cierto que siempre ando fijándome en los detalles, a veces quizás demasiado, pero eso también forma parte de mi manera de disfrutar de las cosas. soy de los que piensan que valoras más un gol por toda la escuadra cuando sabes que el delantero ha querido chutar así y no estaba apuntando al palo contrario.

el caso es que veo en el indie patrio una pequeña lacra. obviamente, no en todas las bandas, de hecho hay bastantes que tienen más que bien resuelto el tema, o que van resolviéndolo mejor que otras. me refiero a la voz, a los vocalistas. me sigue pareciendo increíble que gente que lleva años tocando y cantando siga desafinando, o se ahogue, o haga gallos debidos a que su voz o no llega a ese registro o se ha roto en la canción anterior. no sé, lo veo menos en las bandas de fuera, ¿puede ser un mal endémico de la música en españa?

dando un repaso a lo que ha sido la música española, yendo tiempo atrás cuando el pop era un preso del franquismo y sólo se permitía el buenrollismo aséptico, no sea que afectara a la moral catolicista de entonces, uno se da cuenta de algo básico. aquella gente cantaba, mucho, y bien. vale que las canciones fueran ñoñetas, que marisol fuera una estrella, pero daban las notas en su tono. o, al menos, lo que he podido escuchar de entonces.

llegaron los ochenta y el 'aquí vale todo'. es un momento interesante, porque aparecen todos los estilos, todas las alternativas, y aparece algo más. aparece la pose. se empieza a valorar, y mucho, el aspecto de la banda. y el colegueo. meterse en corrientes, ponerse un bonito look, y tirar para adelante. pero, sobre todo, y como es costumbre aquí, tener buenos amigos. y entonces observas cosas como almodóvar y mcnamara, o la propia alaska. gente que cantar canta lo justito, y no siempre bien. triunfa la actitud, pero se deja de lado la aptitud.

como digo, no conozco bien la música anterior en españa, pero desde entonces hasta ahora hemos visto muchos vocalistas nefastos triunfar y, lo que es peor, sobre todo en el mundo independiente. ¿por qué? porque molan. simplemente molan. y por una razón que puede hasta dar un poco de yuyu: porque la mayoría de la gente no se entera. no lo notan. creen que todo está bien.

esto, que puede estar bien para unos fans acérrimos, e incluso para los que valoran las supuestas buenas letras o, como digo, la pose, no está tan bien si llegamos a otras esferas. y ahí viene la pregunta, los que critican a estos grupos, los que los promocionan, ¿es que no saben que ese tío o esa tía en directo desafina?

al final, creo haber llegado a dos conclusiones por las que triunfan cantantes a los que llamarlos mediocres sería un halago, y que van ligadas entre sí. la primera, son admirados tal cual. tienen miles de fans, gente que les tararea las canciones, les secunda, y que quieren molar como ellos molan. no necesitan aprender. el oído, al igual que la voz, se entrena. ambos se mejoran con el trabajo. si te dedicas a jugar al baloncesto y fallas los tiros libres, debes entrenar los tiros libres. bueno, pues eso entre estos cantantes de postín (de pose) este entrenamiento no ocurre. ¿para qué? si ya son guais con sus pintas, sus posturas y sus gestos. y no digamos de esas supuestas buenas letras (que daría para otro artículo). ¿para qué mejorar? sus egos ya están satisfechos consigo mismos, venid y os firmo una camiseta.

la segunda conclusión, y la más triste, es que los que apoyan el indie tampoco tienen mucho que dar de sí en este aspecto. cuando uno escucha un tema en el que el cantante desafina, se ahoga o se le rompe la voz, por muy bueno que sea el tema, es imposible disfrutarlo. como si una guitarra tiene una cuerda desafinada. duele en los oídos. pues bien, ver a un gurú de la música indie patria entre el público, disfrutando aberraciones vocales como el mayor fan de la banda, explica un poco de qué va todo esto.

en españa para triunfar tienes que ser guay. en otros países, además, hay que saber cantar.

viernes, 17 de junio de 2011

first, a few words

supongo que el primer artículo del enésimo blog que abro debe ser para explicar por qué lo abro. pues mira, evidentemente, si digo que es el enésimo ya no hace falta dicha explicación, pero como en mister marshall, os debo una explicación y esa explicación os la voy a dar.

la verdad es que me apetece hablar de las cosas relacionadas con la música, tanto desde la parte del espectador como de la parte del creativo, pero en ningún caso desde la parte del crítico. sé, por experiencia, que la música es algo tan complejo tanto emocional como técnicamente que no me creo capacitado para evaluar nada. sí, vale, puedo dar opiniones, desde mi punto de vista, de lo que veo, pero nada más. y tampoco me interesa ir a un concierto o escuchar un disco pensando en lo que voy a decir sobre él. no. me interesan otras cosas que no tienen nada que ver con eso.

en realidad, aunque ponga ahí, en el lateral, que es otro blog sobre música no es exactamente así. la música estará, como hilo conductor, pero porque forma parte del día a día del que aquí escribe, y no de forma tangencial, precisamente. y, si se fija uno, la música está en muchos de los momentos de la vida de todas las personas. entonces, será que tiene alguna importancia, ¿no? bueno, pues de esa parte me gustaría hablar. de lo que pasa alrededor, de lo que se mueve, de cómo se mueve, de qué es lo que hay.

por supuesto, hablaré de lo que pasa en mis bandas, a las que pertenezco. supongo que a veces hablaré del, por así decirlo, negocio de la música. a lo mejor hasta hablo de algo que me hace gracia técnicamente. o a lo mejor incluso hablo de lo que viví en tal concierto, o lo que disfrute dando aquél otro. quién sabe, esto es sólo el principio y las vías aún no están puestas. ya veremos dónde acabamos.

o puede que éste sea el primer y único artículo. tampoco me extrañaría. al fin y al cabo, estamos hablando de mi blog, o sea, estamos hablando de mí. no sería para nada raro que tras el quinto artículo se quedase dejado a su suerte.

sería lo más normal. pero ojalá que no.